Nadie en su sano juicio dejaría que un fontanero le operara de apendicitis y tampoco es normal ver a nadie que prescinde de los servicios de un abogado y se defiende a el mismo en un juicio. En cambio es lo más normal del mundo ver empresas que dejan su imagen gráfica en manos de personas sin la formación ni experiencia necesarias y eso en parte es culpa de los diseñadores que jamás hemos ido realmente unidos a demandar un colegio de diseño gráfico que regule el ejercicio de esta profesión de manera real y tampoco hemos dedicado tiempo en explicar las bondades y beneficios de una imagen de empresa fuerte y bien estudiada.