Hace un tiempo, cuando mi hermano estaba interesado en ser DJ le dije “nunca he entendido por que los DJ están moviendo botoncitos todo el tiempo si al final de cuentas la música se oye igual. Nadie nota la diferencia”. La respuesta que recibí fue la más simple, pero la más acertada, mi hermano me dijo “por eso, para que la gente no note la diferencia, para que no se den cuenta”.

Creo que desde ese momento mi forma de ver el diseño ha cambiado. Ahora presto más atención al detalle, como si fuera un DJ prestando atención al sonido, moviendo botones y perillas para que los receptores no noten ningún cambio en la música. Los detalles no son para que el ojo los vea, son para que la mente los disfrute. Regularmente me encuentro poniendo detalles que prácticamente no se ven. Nadie va a venir y decir, “wow! Este chico ha puesto una sombra a 8% de opacidad en este botón.”

El usuario común ni siquiera se dará cuenta de que el botón tiene una somra, pero si se dará cuenta de que el botón tiene algo que lo hace especial, único y  lo mejor de todo, que le invita a hacer click. Ese es precisamente el objetivo y único propósito de mi botón. El detalle sirve para darle vida, y aun que nadie lo vea, si quito ese detalle todos se darían cuanta que no está.